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PERMALINK — por Yamada el Lun Ene 08, 2018 9:20 pm
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Abbys Moon

Mitología China - fantasía, seres sobrenaturales


Hace muchas eras el gran dragón bajo a la tierra cuando el llanto de una niña resonó con el viento. El dragón le pregunto: “¿Por qué lloras?” la niña se aferró al dragón y exclamo: “¡Llévame con mi hermano, no quiero estar sola nuevamente… Llévame con mi hermano al cielo!”
Conmovido por sus palabras el dragón cumplió su deseo.

Era Jinse, año 10X56.
El gran imperio de Hu entro en guerra con el reino de Wuya. Luego de muchas batallas, el general Yue Liang trajo la victoria al imperio.
El gran emperador recompenso su victoria permitiéndole que se desposara con su primogénita cuando esta cumpliera los 16 años…. Sin saber que la pequeña princesa jugaba en secreto con el gran dragón, Long.



Long
Dios Dragón
(Ookurikara)
Yamada

Meilin
Princesa Imperial
(Pyrrha Nikos)
Eco

Yue Liang
1er. General Imperial
(Jolly)
Yamada



CRONOLOGIA

─Primer Libro Hojas de cerezo






Última edición por Yamada el Vie Feb 16, 2018 8:13 pm, editado 1 vez

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PERMALINK — por Yamada el Lun Ene 08, 2018 9:21 pm
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Reminiscence of the Red Lotus

Jardines imperiales con Meilin por la mañana.


Hace miles de años...
Long bajo de los cielos cuando el llanto de una niña resonó entre las montañas. El viento le susurro, las flores se marchitaron y la tierra le pidió por consuelo.
Antes incluso de pensarlo… Ya había caído rendido ante una mortal.

******

Año 10X62, Era Jinse.
Sus ojos pueden ver como la joven princesa se mueve entre las flores. Para el dragón quien nunca  ha mostrado interés en los mortales, le resulta un poco gracioso. Verla correr con una sonrisa en sus labios alivia su cansado corazón El dragón la ha visto desde su nacimiento crecer, alejada de todos y resguardada por los grandes muros del palacio imperial. A vivido con ella sus más tristes momento, pero también se ha asegurado de estar en los más felices.
Para Long, el tiempo no es más que un aliento, pero para los mortales es muy corto. Se da cuenta que ya no queda nada de la bebe con hermosos ojos jade, ahora solo es una bella señorita de cabello rojo con una radiante sonrisa.

Aun fresca su memoria de aquellos eras pasadas cuando la joven princesa ante sus ojos era tan solo una niña que lloraba por su hermano. Los mortales en su intento por obtener el poder habían despedazado la tierra bañándola en sangre. La ambición desmedida había traído consigo la era oscura que ceso cuando se llegó a una paz mutua. Para Long no era más que un simple recuerdo, pero si lo comparaba con los años mortales era demasiado tiempo.

Volvió a bostezar al pensarlo. Sin importar como, las cosas ahora eran diferentes. La Era Jinse por alguna extraña razón era hasta ahora una forma de redimir el pasado de sus ancestros.
Esta recostado en el pasto con los ojos en el cielo. A veces se pregunta porque baja al mundo de los mortales cuando su hogar no tiene límites, pero escucha la sonrisa de la joven princesa y sonríe para sí mismo. Tiene una razón.
Los ojos jade de ella bañados en lágrimas, sus mejillas regordetas y rojizas suplicantes. Long recuerda su primero rostro, aun cuando su reencarnación actual es la de alguien hermosa, él siempre tiene en su mente su primera forma.
No puede olvidar la suavidad de sus manos, el latido cálido de su corazón o el inmenso amor que mostraba con todos.

─ ¿Te gustan las flores? ─pregunta levantándose del pasto. Aun no logra adaptarse a su forma mortal, para Long es algo necesario cuando visita a la princesa─ A mis ojos parecen pequeñas gotas de lluvias ─Long comenta sin mucho ánimos. Parpadea y despeina su cabello, su ubicación es la misma.







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PERMALINK — por Eco el Miér Ene 10, 2018 4:33 am
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De todo el palacio, el jardín es mi lugar favorito, lleno de vida, colores y muchísima luz, además de que el aroma es tan agradable. El día de hoy me encontraba con Long, era agradable cuando venía a visitarme. Cuando estoy con él puedo ser yo misma, sin estrictas normas que seguir, posturas, que hacer y que no, Long nunca me pone límites, cosa que el resto del palacio no comprende. 

Puede que tenga un cargo importante y soy consciente de lo que debo hacer, pero también tengo una vida y no me imagino encerrada en una habitación de paredes grandes, yo quiero conocer el mundo y todo lo que tiene para mí. Con Long puedo ver una pequeña parte.

Aún recuerdo la forma en que le conocí y sigo sorprendida de que un dios como él haya escuchado y cumplido los deseos de, en ese entonces, una pequeña niña con el corazón destrozado. Long siempre ha sido tan generoso conmigo. Cumplió mi deseo al adoptar la forma de mi hermano muerto, puede que no sea la misma persona que yo conocía, pero sigue estando conmigo y me faltará vida para poder pagar eso.

Siempre he buscado formas de mostrar mi agradecimiento, pero ¿qué puede hacer una mortal para complacer a un dios? Pero lo menos que puedo hacer es mostrar lo bien que estoy a su lado y lo feliz que me hace tenerle aquí.

Estaba corriendo por el jardín, buscando flores con las cuales planeaba hacer una corona para él, hoy me desperté con esa idea, pero había flora tan preciosa que no me decidía por cuales tomar. Me paseaba de aquí para allá, sin importar que el filo del vestido se llenara de manchas de pasto y tierra, las mejillas me dolían por la sonrisa permanente que tenía.
Una vez que encontré unas flores que me gustaron, las tomé con cuidado hasta juntar un ramo considerable que me serviría para lo que planeaba hacer. En cuanto escuché su voz me giré y empecé a caminar en su dirección.

—Sí, me gustan mucho— dije en respuesta a su pregunta mientras andaba hacia él.
Una vez que estuve a su lado, me senté sobre mis rodillas y coloqué las flores sobre mi regazo, dejando que se esparcieran sobre la larga tela del vestido, mostrando una preciosa gama de colores.

—Bueno, supongo que es difícil que encuentres algo que te parezca extraordinario— comenté mirándolo con una amable sonrisa —A mí me sorprende como la naturaleza puede tener cosas tan coloridas y de formas tan diferentes— expliqué mientras acariciaba los pétalos de una flor con la yema de mis dedos.

Ahora que lo pienso, no sé mucho sobre Long, algo que me hace sentir egoísta... si supiera que es lo que le hace disfrutar, puede que sea más fácil hacerlo feliz.

—Long... — dije su nombre mientras me movía para estar un poquito más cerca de él —¿A ti que te gusta? — pregunté con timidez ya que puede que sea mi compañero, pero no deja de ser un dios y hacer esa clase de cuestiones me avergonzaba.

Intenté distraer mi inquieta mente comenzando a trenzar los tallos de algunas flores, mientras acomodaba mi cabello de tal forma que ocultara mi notorio sonrojo.

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PERMALINK — por Yamada el Jue Ene 11, 2018 12:17 pm
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Reminiscence of the Red Lotus

Parte trasera del jardin imperial con el emperador por la mañana.


Es un secreto a voces lo que pasaba en el palacio. Para Yue Liang quien había observado con fascinación como las cosas ocurrían, se preguntó entonces sí años atrás su contra parte hubiera permitido tal acto. Camino por el castillo observando a cierta distancia la interacción entre el ‘hermano’ de la princesa y esta. No comprendía porque la idea de verlos a ambos ennegrecía sus pensamientos, pero por esta ocasión desistiría.

Por ahora dejaría que su prometida disfrutara.


Observar la sangre manchar mi rostro, solo fue el comienzo. Con los días la batalla se alargaba. El ruido de los caballos, el choque de espadas. Era vivir o morir por la gloria de los dioses, del mismo emperador. Nunca dude, nunca mostré compasión.

Sin embargo, en la guerra todo era permitido.

Una noche  mis ojos vieron con asombro las estrellas caer desde el cielo… Las flechas quemaron parte de mi campamento y supe que era la hora. Ataque sin piedad, destroce todo a mi paso dejando un rio de sangre. El grito de dolor fue ignorado y sentí gozo cuando mi espada cortó la garganta del general de Wuya.
Ese solo había sido el comienzo.



No me sorprendió para nada ver al emperador observar los peces del lago. Su atuendo era el de siempre, telas de color rojo, sedas llamativas y adornos de oro que brillaban con el sol.
Sabía por qué fue convocado a la capital. El cumpleaños número dieciséis de la princesa se aproximaba.
─Para mi es grato ver que mi amada es hija feliz ─El emperador había murmurado como si se tratara de un secreto, sus ojos puesto en Mei quien parecía tejer con las flores─. Todo es debido a ti, Yue Liang.

Asentí en cuanto el emperador apaciguo sus pensamientos. Por unos momentos me permití observar lo mismo que el viejo hombre, Mei es preciosa más cuando el sol parece cubrir su piel haciéndola brillar como él oro  y su cabello, era muy atrayente y enigmático. Simplemente no podías apartar la mirada de aquel hermoso ser y Liang comprendió porque el dios dragón estaba a su lado.

─Ella pronto recibirá la noticia ─El emperador desvió la mirada─, tú debes permanecer en el palacio los próximos días.

Acepto inclinándose con respecto. La idea no me resulto grata, amaba a la princesa como todo ciudadano que ama su tierra, pero mi lugar  no estaba en la capital, sino en la frontera protegiendo el reino. Por unos segundos se vio tentado a protestar, pero guardo silencio en cuanto los ojos del emperador lo observaron.

No tenía permitido dudar.  

─ Soy feliz por recibir tal honor, su alteza ─respondí.


Con la cabeza del general y su bandera dentro de una caja me adentre a la capital. El vitoreo de las personas, la alegría y el gozo no calmo mi alma ni cambio mis pensamientos. Solo fui un hombre que asesino a otros, un bastardo que busco la paz bañándose con la sangre de cualquiera que se opusiera...

La vi…. A dos pasos de mí. Escondida entre los grandes pilares del palacio observándome con esos hermosos ojos color jade y por unos segundos… Olvide la sangre que manchaba mis manos.






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PERMALINK — por Yamada el Vie Ene 12, 2018 11:29 pm
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Reminiscence of the Red Lotus

Parte trasera del jardin imperial con Long, Yue Liang y Meilin.


Ver a Meilin calentaba su corazón con una emoción que conocía tan bien. Era como si las flores brillaran a su alrededor al ser consiente de quien era ella y de cuanto valor tenia para él. Sonrió afirmando sus palabras─, aunque no lo parezca hay algo ─responde restándole importancia al tema. No podía decirle que era ella quien le resultaba extraordinaria, que era lo único que lo retenía en la tierra junto a los mortales, que era ella por quien el sería capaz de entregar su inmortalidad.

Demasiados sentimientos que demostrar para el corto tiempo que tenía.

Se detesto al recordarlo las formas en las que ella y él terminaban. Siempre era un final donde Long esperaba años hasta que ella volvía a aparecer. Es doloroso tener que repetir aquel ciclo constantemente.

Volvió a sentarse manteniendo una distancia prudente de Meilin aun cuando para él esa clase de cosas era insulsa sabía que los mortales tenían sus normas y cosas sobre el espacio personal. Sin importar cuanto tiempo estuviera, había cosas que Long no lograba entender. Así como el hecho de que el emperador parecía tener repentinamente más interés por la princesa, Long estaba seguro de que era lo que pasaba por la mente de aquel viejo mortal, pero al mismo tiempo conocía su regla: “Jamás intervenir…”

─ Me gusta todo y nada al mismo tiempo ─responde secamente. No quiere pensar en eso, se obliga a sí mismo a fijarse en como ella parece concentrarse en las flores e intenta ocultar su sonrojo.

Es hermosa, muy hermosa.

Por un capricho de su corazón quiere tocar su cabello, acomodarlo de tal forma que pueda ver con mayor claridad el color jade de sus ojos ansiando ver su reflejo. Sin embargo, las pisadas de alguien acercándose se hicieron más fuerte obligando a detener su accion.

─ Viniendo de ti, eso suena muy falso ─Yue Liang interrumpe─, estaba seguro de que dirías: “Me gusta todo aquello que brilla y no puedo tocar, que se esconde entre grandes paredes de oro y es custodiada por miles de hombres”, pero supongo que solo es una verdad a medias ─comenta con ironía observando sutilmente a Meilin─, eso es algo que todos desean Long, acéptalo.

Long levanta la mirada. Nunca le agrado la presencia de  ese hombre─, el emperador al fin te soltó la correa ─responde─, creía que alguien tan ocupado como tú no tendría tiempo para estar paseando por los jardines.

Yue Liang ríe con fuerza─ Es egoísta querer acaparar la belleza de las flores para ti solo, Long ─ sus ojos se clavan en el rostro de la princesa percatándose del sonrojo en sus mejillas─ estoy aquí por el mismo motivo que tú.





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PERMALINK — por Eco el Sáb Ene 20, 2018 10:21 pm
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Sentí un poco de decepción al no escuchar una respuesta en concreto, a veces parecía que Long hablaba en acertijos, aunque creo que puedo afirmar una cosa: si existe algo que sea extraordinario para Long.

—Ya veo— susurré mientras seguía tejiendo las flores —Espero que algún día puedas mostrarme aquello que te gusta mucho— levanté la mirada para ver fijamente a sus ojos y sonreír con ternura.

Me da mucha curiosidad que podría ser ¿comida, ropa, un animal? No sé, se me vienen muchas cosas a la mente, pero por más que quiera saber no le obligaré a decirme, no quiero que se sienta incómodo por eso.

 Después de eso hubo un silencio entre nosotros, pero no fue para nada incómodo, yo seguía haciendo la corona de flores y a veces sentía como Long me miraba, me ponía un poco nerviosa, aunque he de admitir que me gustaba estar así.

Una voz familiar me hizo mirar hacia arriba y una dulce sonrisa se me dibujó en el rostro.

—Yue— pronuncié su nombre en voz baja, pero antes de poderle saludar, él ya estaba llevando una conversación con Long.

Miraba a ambos sin saber de qué hablaban, podía sentir que entre los tres se formó un ambiente algo tenso ¿Qué hago?

Yue es un hombre que es muy amable conmigo, al principio me sentía intimidada al verle ya que sabía lo que hacía cuando no estaba en el palacio, mi padre me incitaba a que me llevase bien con él y habláramos, poco a poco fui perdiendo el miedo y descubrí a una encantadora persona. 
 
Pese a que él es todo eso y más, no entiendo porque no se lleva bien con Long, ambos parecen muy tensos cuando están cerca por lo que casi siempre tengo que intervenir de alguna manera para que ellos se calmen un poco.

—¡Ah! — exclamé con sorpresa tratando de distraerlos —Estoy haciendo una corona de flores que le prometí a Long... — comencé a hablar con algo de nerviosismo —¿Quieres una, Yue? Tiene rato que no pasamos algo de tiempo juntos— añadí mientras sonreía.

Con cuidado, dejé la corona casi terminada a un lado y me puse de pie dedicándoles una mirada suplicante, con la esperanza de que entendieran el mensaje, no quería que discutieran o algo.

—Iré por más flores— dije y me alejé de ellos para ir a buscar más flora para hacer otra corona.

Les quería muchísimo y por eso mismo, deseaba que se llevaran bien, me gustaría pedírselos, pero creo que es algo egoísta de mi parte, ellos tendrán sus razones ¿no?

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