Últimos temas
» ─Secret Whisper
Hoy a las 12:51 am por Yamada

» Peticiones Administrativas
Ayer a las 9:37 am por Adam

» ─The Best
Ayer a las 12:05 am por Yamada

» [NOVEDAD]¡Tenemos Tumblr!
Mar Feb 20, 2018 1:06 pm por Adam

» Afiliación Élite | Resurface RPG
Mar Feb 20, 2018 12:54 pm por Adam

» Guías para el rol: Tumblr de ayuda [Confirmación]
Lun Feb 19, 2018 1:59 pm por Invitado

» [+18] Fascinación
Dom Feb 18, 2018 6:55 pm por Eco

» Lies [+18]
Dom Feb 18, 2018 10:44 am por Yamada

» [DADOS] Ideas random ~
Sáb Feb 17, 2018 11:54 pm por SC.

a string of pearls

af. elite + brotherhood
Todos los derechos reservados. Prohibida la copia total o parcial del contenido gráfico, intelectual y códigos de este foro. Skin realizado exclusivamente por Dixinmortal (ROSHIO). Artista: Aconite.
18/36 — AFILIADOS NORMALES

─The Wolf





Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo




PERMALINK — por Yamada el Jue Ene 11, 2018 11:17 pm
Ver perfil de usuario

The Wolf
Religioso ─ Realista


Heinz Heldfried
35 años
(Kotomine Kirei )

Krista Marlis
24 años
(Ortensia Caren)

Te hiciste esto a ti mismo, por desobediencia y como castigo.
Mentiroso, eres un mentiroso… Tu corazón está en llamas y aun cuando la pistola esta sobre ti, tú te quedas.
Con tus manos haces maravillas, con tus dedos forjas tu destino. Eres la bestia que traición a su dios, eres el demonio que llora.
El perdón no existe, solo te hundes a sabiendas de que tu corazón es devorado por sus llamas.


╔Ⓢⓔⓒⓞⓝ Ⓒⓗⓐⓝⓒⓔ╝

La otp <3

<3:






avatar
Mensajes :
111

Puntos :
75

Volver arriba Ir abajo

PERMALINK — por Yamada el Vie Ene 12, 2018 11:46 pm
Ver perfil de usuario

Heinz la observo mover sus piernas con suma delicadeza y cuidado. No podía evitar preguntarse realmente si aquella joven que había venido a su iglesia toda sucia y desnutrida por ayuda ahora parecía no ser la misma. Con los años la observo crecer, cambiar solo para convertirse en un ángel de hermosos ojos, suaves gestos y palabras cálidas.
Había algo en ella que lo obligaba a mantener su biblia cerca, muy cerca.

Recostado sobre el marco de la puerta, se percató del cuidado de Krista al preparar el pan. Había de alguna forma desarrollado la costumbre de hacerlo y regalarle a los niños del lugar. Para Heinz eso no era un problema, pero siempre terminaba sorprendiéndose del gran cambio de Krista.
El recordar como ambos se conocieron, siempre era para de su rutina.
Todo había ocurrido una noche de lluvia, cuando el invierno en Berlín era demasiado duro como para querer estar bajo las fuertes gotas que caían del cielo. El ruido de su puerta lo levanto, solo para ver una niña frente a esta pidiendo ayuda. Supo en ese instante que las cosas ya no iban a ser iguales, que su vida iba a dar un gran giro de 180° grados.
Ese recuerdo siempre lo invadía cada vez que se perdía en su mente o cuando la observaba hacer sus tareas diarias. Krista es hermosa, no lo negaba, pero ella tenía ese algo que te obligaba a verla, a no retirar tu mirada, ni a parpadear. Un encanto que no era normal, de eso estaba seguro, y aun sabiéndolo poco importaba.

─Krista ─Heinz llamo su nombre con amabilidad─, no creo que la masa deba ser tan delgada ─comenta riendo con ligereza─. Recuerda que a los niños les gusta el pan más suave.

Esa solo había sido su forma de decirle un buenos días.


Cocina de la iglesia, por la mañana del sábado.


╔Ⓢⓔⓒⓞⓝ Ⓒⓗⓐⓝⓒⓔ╝

La otp <3

<3:






avatar
Mensajes :
111

Puntos :
75

Volver arriba Ir abajo

PERMALINK — por Eco el Sáb Ene 13, 2018 10:00 pm
Ver perfil de usuario

Desperté cinco minutos antes de que el sol saliera, algo que ya estaba muy arraigado en mí y era instintivo. Como cada día, daba las gracias por dejarme vivir un día más y realizaba mis oraciones, posterior a eso continuaba a ponerme el hábito, dando por iniciada mi rutina.

Las hermanas solemos rolarnos las actividades, por lo que hoy, según el calendario, me tocaba hacer el pan. Me gustaba cocinar, pero suelo demorarme muchísimo en una actividad, retrasando todo el proceso, aun así, debo hacerlo ya que es mi deber.

La cocina estaba solitaria, podía sentirse el frío a pesar de tener las ventanas cerradas, mientras me colocaba el delantal blanco, me acerqué a éstas y las abrí de par en par, escuchando el cantar de los pájaros y la fría y fresca brisa de la mañana. Fui directo a la alacena, tratando de recordar todo lo que debía ocupar y, una vez que tuve lo necesario, procedí a encender el horno a una temperatura baja para que se fuera precalentando.

Con cuidado, comencé a mezclar los ingredientes sobre la mesa mientras recordaba muchas cosas. Suelo divagar mucho cuando hago mis tareas diarias, normalmente pienso en lo que me falta por hacer o lo que me gustaría, pero esta mañana recordé que dentro de poco cumpliría años de estar viviendo aquí en la iglesia. No tuve una vida fácil y no me gusta hablar al respecto, había perdido mi fe, pero al ingresar por esas enormes puertas que me recibieron aquella noche lluviosa me cambiaron la forma de creer y pensar.

Mi mente se quedó con ese último pensamiento, mis ojos miraban a la nada y sentía como la masa se resbalaba entre mis dedos mientras éstos la seguían estrujando hasta que una voz conocida me hizo reaccionar.

—Padre Heinz... — hablé con sorpresa ya que para mí siempre era muy grato verle —Muy buenos días— salude con alegría.

El hombre que estaba a unos cuantos metros de mí es la razón de que yo haya recuperado las ganas de vivir, con su ayuda recuperé la fe, volví a creer, entendí que merecía la pena vivir, a este hombre le debo todo.

—Oh...vaya— dije en un susurro mientras miraba la masa y sí, en efecto, estaba totalmente diferente a lo que debería de ser —No se preocupe, ya lo arreglo—expresé con amabilidad mientras hacía la masa en forma de bola y me limpiaba las manos en el delantal.

—Ocuparé esa masa para hacer algo para la cena — expresé mientras caminaba hacia la alacena a traer más ingredientes.

Cada que le veía mi corazón se aceleraba y actuaba de formas muy torpes, cosa que me avergonzaba muchísimo. Respiré con profundidad y comencé a buscar todo, cayendo en cuenta que la última bolsa de harina la había ocupado, miré hacia arriba y ahí estaba la caja que contenía las demás que se compraron, miré a mi alrededor y no encontré la pequeña escalera que ocupamos.


Suspiré resignada y lo único que hice fue ponerme de puntillas e intentar alcanzar la caja, mi estatura era muy pequeña por lo que sería una tarea difícil. 
avatar
Mensajes :
41

Puntos :
79

Volver arriba Ir abajo

PERMALINK — por Yamada el Dom Ene 14, 2018 11:07 pm
Ver perfil de usuario

No pudo evitar reír ante sus palabras. Al parecer Krista estaba perdida entre sus pensamientos, algo que a Heinz no le agradaba mucho. Siempre tuvo esa idea de que la joven frente a él aun no superaba su pasado, aun cuando el tiempo ya había pasado Heinz no se atrevía a preguntarle realmente que es lo que había ocurrido. Como padre no podía intervenir, pero como hombre tenía todas las ganas de querer hacerlo.
Dejo escapar un largo suspiro al darse cuenta del rumbo de sus pensamientos. No ganaba nada pensando en el pasado, en ella y en esos extraños deseos que lo atormentaban cada noche de lluvia.

Fue fácil para él mostrar su sonrisa amable, enterrar sus pensamientos y seguir la vida como si nada de eso hubiera ocurrido.

─La encantadora Krista va a cocinar hoy ─repite canturreando─, estaré esperando encantado por tu comida ─finaliza sonriendo con diversión. Sin moverse de su lugar observa con fingido desinterés en las acciones de la joven, estaba claro que la altura no jugaba a su favor. Con una risilla se acerca hasta ella.
Puede sentir el aroma que emana de su cabello, posiblemente producto del shampoo, pero decide dejar de sentir cada rasgo que la diferencia del resto y se centra en ayudarle a su tarea que para eso se había movido.

Heinz no se había percatado de la nula distancia que había entre ellos. Su mente se enfoca en extraer la caja y entregársela, no había sido su idea el estar tan cerca al punto de chocar su pecho con la espalda de ella, ni tampoco avergonzarse por el hecho de tenerla tan cerca, muy cerca.
Sin titubear, sonríe forzosamente con la caja en mano alejándose─. Estoy por sugerir a la superiora que agregue una porción extra de leche para ti ─le da la espalda dejando la caja sobre la mesa─, eres muy bajita Krista.

Ríe socarronamente restándole importancia a lo acontecido, aunque solo sea él afectado.


Cocina de la iglesia, por la mañana del sábado.


╔Ⓢⓔⓒⓞⓝ Ⓒⓗⓐⓝⓒⓔ╝

La otp <3

<3:






avatar
Mensajes :
111

Puntos :
75

Volver arriba Ir abajo

PERMALINK — por Eco el Sáb Ene 20, 2018 9:34 pm
Ver perfil de usuario

Escuchar esas palabras junto con mi nombre en la misma oración me hicieron sonrojar, algo que no oculté ya que me agradaba cuando el padre me llamaba de esas formas. Sonreí con peculiar alegría mientras pensaba que debía esforzarme en la comida de hoy para que él estuviera contento y sus palabras no hayan sido en vano.

Mi batalla para poder conseguir la bolsa de harina se vio interrumpida cuando el padre vino a auxiliarme, no era la primera vez que me ayudaba con algo por lo que sólo sonreí contenta por su amable gesto. Estaba justo detrás de mí, podía sentir el calor que su cuerpo emanaba, pero no hice nada y sólo me quedé quieta. Al momento de que tomó el paquete de harina sentí como su pecho chocaba con mi espalda, sentí su calor a pesar de las gruesas prendas que vestía hoy, la firmeza de su torso, no lo sé... fue una experiencia extraña.

Escuché sus palabras y sólo me limité a sonreír, fingí estar buscando otra cosa en la estantería con tal de tranquilizarme. El corazón se me aceleró de repente, sentía mi cuerpo tibio y extraño, la zona donde él había tocado con su pecho hormigueaba, el rostro lo sentía caliente, mi mente tenía pensamientos extraños ¿qué me pasaba? Tomé una gran bocanada de aire y la exhalé lentamente, para luego tomar una pequeña botella que contenía extracto de vainilla.

—Padre, pero qué cosas está diciendo— hablé con encanto y diversión mientras me daba vuelta y dejaba las cosas sobre la mesa para luego ir a lavarme las manos.

—Tengo 24 años ¿recuerda? — reí avergonzada —Aunque me beba una vaca entera ya no podré crecer más— añadí divertida por mi comentario y fui a la mesa una vez que cumplí la tarea anterior. —Pasa que no sé dónde dejaron las hermanas el banquillo que solemos utilizar para alcanzar lugares altos—


—Deberé encontrarlo o me veré en la penosa necesidad de buscarle para que me ayude a bajar cosas añadí y reí levemente.


Mientras mezclaba los ingredientes, las cicatrices en mi espalda comenzaron a picar y ese recuerdo vino a mí una vez más. En mi pleno apogeo de la adolescencia tuve un sueño demasiado lascivo con el Padre Heinz, el simple hecho de recordarlo me avergonzaba.

Cuando llegué aquí aún era muy joven y estuve bajo la tutela de una superiora muy estricta quien me enseño los buenos caminos bajo las antiguas creencias. Tuve la idea de contarle aquel sueño y ese día recibí un pequeño obsequio acompañado de unas simples órdenes.

Tuve que flagelarme y decir mis oraciones con toda la devoción posible, rogando por el perdón al haber tenido tales tentaciones en mis sueños. Aún tengo escondido ese látigo con espinas en una parte de mi habitación, no lo he ocupado desde entonces.

Miré al Padre Heinz y sonreí amable.

—¿Desea que le prepare algo en especial? — pregunté con curiosidad.

Le tenía muchísimo respeto y, por eso mismo, si no sacaba aquellos pensamientos de mi mente, tocará seguir las enseñanzas que me inculcó mi antigua superiora.
avatar
Mensajes :
41

Puntos :
79

Volver arriba Ir abajo

PERMALINK — por Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.